L'argument, per raons òbvies, recorda El fantasma de l'òpera, i la realització, també molt coherentment, és decididament operística, amb moviments de càmera espectaculars, i molta música, de Verdi a Brian Eno. Notable en conjunt, tret potser d'un final no gaire inspirat que transcorre als Alps (que potser enyorava els paisatges de "Phenomena"?).

4 comentaris:
Sí bien no está entre sus películas más celebradas, Darío Argento convierte Terror en la ópera en un festín visual y sonoro del giallo más estilizado. Con su habitual mezcla de violencia exquisitamente coreografiada, atmósfera barroca y una banda sonora que altera ópera con heavy metal, el director italiano convierte la ópera en un escenario de pesadilla y terror. No está entre sus obras más equilibradas, pero sí entre las más perversamente bellas.
Una abraçada.
Perversamente bella es una denominacióna acertada para esta película.
Que vi alguna vez por televisión y volví a ver por Internet.
Tiene sus méritos.
Curiosamente, el asesino no amenaza directaamente a la protagonista, sino a su entorno.
Saludos.
Y todo comienza porque la diva de la opera cruza la calle sin fijarse.
Pedro: Las motivaciones del asesino, su relación con la madre de la protagonista, están puestas con calzador; y lo de los cuervos, un tanto excesivo, aunque coherente con la trama y con el peso específico de animales diversos en muchos títulos del realizador. Por lo demás, la película logra mantener un clima absorbente lleno de momentos genuinamente barrocos.
Demiurgo: Lo de que el asesino amenace al entorno de la protagonista y no a ella misma -pese a la incomodidad de los alfileres pegados bajo sus párpados- remite al Fantasma de la Ópera, y se explica -un tanto atropelladamente- por la relación sadomasoquista con la madre.
Es cierto que la casualidad del atropellamiento de la diva parece desconectada del resto de la trama. Según parece, Argento quería a Vanessa Redgrave para ese papel, pero la actriz se desmarcó del proyecto y el realizador optó por reducir el personaje a la mínima expresión. A lo que parece, fue un rodaje lleno de dificultades: no se entendían muy bien con Cristina Marsillach, y Ian Charleson, el actor británico conocido por "Carros de fuego", que asumía el rol de director de cine de terror que se atreve con una ópera -obvio trasunto del propio Argento, quien quiso hacer lo propio sin éxito-, ocultó al equipo que estaba enfermo de sida y, en consecuencia, no estaba muy concentrado en su labor.
Una abraçada.
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