dissabte, 11 d’octubre del 2025

TERROR EN LA ÓPERA

Per a "Terror en la ópera" (1987), Dario Argento compta novament amb una jove protagonista, ara l'espanyola Cristina Marsillach, i, com el títol indica, situa l'acció en un teatre de l'òpera, on representen "Macbeth", de Verdi. 

L'argument, per raons òbvies, recorda El fantasma de l'òpera, i la realització, també molt coherentment, és decididament operística, amb moviments de càmera espectaculars, i molta música, de Verdi a Brian Eno. Notable en conjunt, tret potser d'un final no gaire inspirat que transcorre als Alps (que potser enyorava els paisatges de "Phenomena"?).

4 comentaris:

Pedro Rodríguez ha dit...

Sí bien no está entre sus películas más celebradas, Darío Argento convierte Terror en la ópera en un festín visual y sonoro del giallo más estilizado. Con su habitual mezcla de violencia exquisitamente coreografiada, atmósfera barroca y una banda sonora que altera ópera con heavy metal, el director italiano convierte la ópera en un escenario de pesadilla y terror. No está entre sus obras más equilibradas, pero sí entre las más perversamente bellas.

Una abraçada.

El Demiurgo de Hurlingham ha dit...

Perversamente bella es una denominacióna acertada para esta película.
Que vi alguna vez por televisión y volví a ver por Internet.
Tiene sus méritos.
Curiosamente, el asesino no amenaza directaamente a la protagonista, sino a su entorno.
Saludos.

El Demiurgo de Hurlingham ha dit...

Y todo comienza porque la diva de la opera cruza la calle sin fijarse.

ricard ha dit...

Pedro: Las motivaciones del asesino, su relación con la madre de la protagonista, están puestas con calzador; y lo de los cuervos, un tanto excesivo, aunque coherente con la trama y con el peso específico de animales diversos en muchos títulos del realizador. Por lo demás, la película logra mantener un clima absorbente lleno de momentos genuinamente barrocos.

Demiurgo: Lo de que el asesino amenace al entorno de la protagonista y no a ella misma -pese a la incomodidad de los alfileres pegados bajo sus párpados- remite al Fantasma de la Ópera, y se explica -un tanto atropelladamente- por la relación sadomasoquista con la madre.

Es cierto que la casualidad del atropellamiento de la diva parece desconectada del resto de la trama. Según parece, Argento quería a Vanessa Redgrave para ese papel, pero la actriz se desmarcó del proyecto y el realizador optó por reducir el personaje a la mínima expresión. A lo que parece, fue un rodaje lleno de dificultades: no se entendían muy bien con Cristina Marsillach, y Ian Charleson, el actor británico conocido por "Carros de fuego", que asumía el rol de director de cine de terror que se atreve con una ópera -obvio trasunto del propio Argento, quien quiso hacer lo propio sin éxito-, ocultó al equipo que estaba enfermo de sida y, en consecuencia, no estaba muy concentrado en su labor.

Una abraçada.