divendres, 25 d’octubre de 2013

GRANS MESTRES DE LA CRÍTICA CINEMATOGRÀFICA # 1: EL RESPLANDOR, per CARLOS BOYERO

I Déu pujà a la muntanya, es dirigí als seus deixebles i els digué:

"La imagen de Stanley Kubrick ofrece una dualidad sorprendente. Es un ejecutivo de primera clase y un artista admitido por tirios y troyanos. Capaz de controlar noche a noche las recaudaciones de su película en Almendralejo y de hacer las críticas más feroces sobre la maquinaria fría que controla la vida de los hombres. Publicista genial que reviste cada una de sus apariciones marcando estilos y modernidades y máximo aspirante a premio Nóbel del cine en caso de que los concedieran. Eficaz y certero cuando empezaba (Atraco perfecto). Sucesivamente consciente de su importancia y trascendencia, se siente en la obligación de ofrecer lo máximo en cada género nuevo que aborda. Profundamente narcisista, ampuloso, maniático de la técnica más deslumbrante, conciencia fatalista del futuro del hombre. Un cineasta serio, un cineasta cargante.

Su capacidad para la parodia es burda (Teléfono rojo); sus intentos de gran espectáculo están impregnados de conciencia progresista (Espartaco); su sutileza como adaptador de Nabokov, fragmentaria y fría (Lolita); su oportunismo descarado y su forma de reflejar apocalipsis están controlados por una fealdad en la que se siente a gusto (La naranja mecánica, su película más odiosa); sus incursiones definitivas en la ciencia-ficción tan faltas de vida como el computador Hal, el protagonista de la historia (2001, una odisea del espacio), sus paseos por la historia, tan bellos como aburridos (Barry Lyndon).

A este hombre le faltaba para completar su curriculum vitae, hacer una película de terror o un western. Ya ha conseguido lo primero. Esperemos, por el bien del cine, que no se le ocurra contarnos su visión filosófica sobre los mecanismos de poder que dan sentido al hombre del Oeste.

El resplandor está basada en una novela de Stephen King, un escritor joven, mayoritario y alucionado que ha conseguido con cinco libros (Carrie, La hora del vampiro, En el umbral de la noche, La danza de la muerte e Insólito esplendor), revitalizar un género que agonizaba. King ha devuelto al lector la pesadilla que puede amenazar a la existencia más normal. No se limita a exponer teorías, sino que sabe darles forma, mover personajes, en una palabra, narrar.

Insólito esplendor era un relato que acumulaba tensión, que creaba un clímax y que explotaba en un delirio imaginativo cuando el agobio llegaba a lo insostenible. Unas páginas que te sorprendían progresivamente, en las que nunca sabías qué iba a ocurrir en el siguiente capítulo, que te metían en la historia, que morbosamente te hacían protagonistas de ella.

En El resplandor película, no hay narración, ni sorpresa, ni miedo, ni sensación compartida de angustia, ni ritmo, ni verosimilitud, ni nada. A cambio, Kubrick nos ofrece innumerables travellings tan repetidos como bien hechos, machaconería musical, intentando apoyar el vacío, nulidad de fascinación, esquematismo inicial burdo y mantenido hasta el final.

El argumento de El resplandor es muy atractivo: Un alcohólico en vías de regeneración se compromete junto con su mujer e hijo a cuidar de un hotel que permanece cerrado durante la época invernal. Al llegar allí el niño detecta, gracias a sus poderes telekinésicos, sucesos horribles que han ocurrido antes. La personalidad del padre se va alterando progresivamente y la madre y el niño deberán enfrentarse al espanto de lo cercano y lo desconocido unidos contra ellos. Kubrick se limita a presentarte a un payaso experto en muecas y numeritos, al que sin ofrecerle el menor desarrollo sicológico, el menor matiz, le pone a correr como un poseso detrás de una señora dentuda y medio boba y un niño sin el menor misterio durante dos horas interminables. Hitchcock, a los temas más banales, les daba la vuelta y terminaba hablándote del infierno. Kubrick, con el tema más sugerente, más rico, más terrorífico, te hace la película más irrelevante, más ostentosa, más superficial, más de cartón piedra. Cuando veo una película de terror deseo que me asusten, que los latidos del corazón sean más acelerados que de costumbre, dar saltos en la butaca, rebuscar debajo de la cama al llegar a mi casa. Recordar un año después cierta escena y notar que se me pone la carne de gallina, plantearte con mosqueo si el mundo es como lo vemos a diario o si hay un monstruo escondido en el paisaje más idílico o en la persona más cercana. Ninguna sensación parecida provoca este híbrido fastuoso. En cambio, sí produce irritación ver al imbécil de Jack Nicholson en permanente pase de modelos gestuales, un decorado tan siniestro y tan mal aprovechado, una buena historia tan degradada, un derroche físico, mental y económico tan inútil. La estructura de El resplandor se limita a innumerables planos y contraplanos de actores anodinos que recitan. Pulcritud visual y asepsia en los diálogos. Al final a mí me da lo mismo que el padre mate al niño, o el niño al padre, o el negro a la madre, o la madre al fantasma, o el fantasma a Stanley Kubrick.

El resplandor seguramente dará dinero. Hay gente que se siente en la obligación de ver una película importante aunque se aburra mucho con ella. Es la gente que rellena sus bibliotecas con las obras completas y nunca leídas de cualquier editorial experta en diseños de lujo. Los que adquieren pinturas que hacen muy bonito en la pared.

Los admiradores de Kubrick, abochornados y llorosos, pueden pensar para su consuelo que esta vez el genio se ha equivocado por no tocar temas más profundos o de crítica social. Para mí no constituye ninguna sorpresa. Siempre he detestado a los resplandecientes profesionales. No se puede hablar de la oscuridad siendo tan evidente, tan pagado de tí mismo, teniendo una visión tan clara del mundo".

Crítica apareguda en el número 1 de la revista "Casablanca" (gener de 1981).

10 comentaris:

Edu Wallace ha dit...

Lo pitjor d'aquest tema és que li paguen per fer crítiques d'aquesta mena i a sobre té una colla de fidels seguidors (suposo que de 40 anys cap a dalt). Aquest home després del Padrino ja no veu res més enllà i està desactualitzat; hauria d'apartar-se i deixar passar noves generacions encara que disfruto molt quan es baralla amb Almodovar. El Resplandor és una gran peli i me la "pele" bastant que sigui fidel o no al llibre de King. Kubrick sí, Boyero no; aquesta és la meva humilde opinió. Que vagi bé!

David ha dit...

Cuando la leo en castellano, marea un poco (y creo que no es Boyero).
"y de acero las críticas" Supongo que será "y de hacer..." ¿suspensión?...
Mmm.. No sé...De todas formas, ya te dije que a mí Boyero (pero te lo comento por si quieres revisar la traducción).
Un saludo y buen fin de semana.

ricard ha dit...

Edu Wallace: Tot i que jo supero per golejada els quaranta anys, et puc assegurar que no en sóc seguidor. No he aconseguit trobar la crítica sencera però la publicitat d'"Eyes Wide Shut" cita unes paraules laudatòries de Boyero, i em sorprèn que canviés d'actitud quan fins i tot criticava el pobre Kubrick en la necrològica. També he de reconèixer que estic d'acord amb ell quan es fica amb l'Almodóvar, sobretot amb la molt fallida "Los amantes pasajeros". Jo crec que tot és un problema d'egos: si Boyero detecta algú que el tingui la meitat de gran que ell mateix, intentarà desacreditar-lo com sigui.

David: Lamento el error, aunque no es mío sino tuyo al poner el traductor antes de fijarte (y eso puede ser culpa mía al no ponerlo en cursiva) en que toda la crítica está ya volcada en su idioma original castellano. Lógicamente, el traductor se vuelve loco y traduce "hacer" por acero pensando que es catalán (aunque iría sin hache). En fin, gracias por avisar de todos modos.

Salutacions cordials.

David ha dit...

Ah, vale. Pues si ha sido metedura de pata mía, lo siento (no me había dado cuenta de que estaba en castellano en el original).

miquel zueras ha dit...

"El resplandor" fou molt mal rebuda en el seu moment. Molts van criticar l´actuació (o sobreactuació) de Nicholson que li va pendre el paper a Martin Sheen i a Espanya el polèmic doblatge no la va ajudar. M´agrada "El resplandor" i crec que el temps ha fet que sigui més valorada.
Ja saps el que diuen de les opinions i els culs... tothom té el seu.
Salut. Borgo.

ricard ha dit...

David: Aclarado, menos mal. Y, por favor, no te disculpes que el fallo ha sido mío.

Borgo: No sabia que haguessin considerat a Martin Sheen per al paper. Havia llegit, això sí, que Stephen King pensava en actors més sobris com John Voight o Michael Moriarty i que no volia Nicholson de cap manera. Segons sembla, en aquella època estava més boig que el seu personatge; però Kubrick l'admirava, va arribar a dir que era el millor actor del moment, comparable a actors clàssics com James Cagney.

Tot és opinable, com bé dius, però Boyero es passa de frenada quan deriva en l'insult i el menyspreu cap a qualsevol que no pensi com ell.

Salutacions.

Javier Simpson ha dit...

En El Resplandor película no hay narración, ni sorpresa, ni miedo… el argumento de El Resplandor es muy atractivo…¿ein, Boyero? ¿Un niño sin el menor misterio? ¿Un payaso haciendo muecas? Etc Nunca estuve tan en desacuerdo con Boyero. Para mí está bastante desafortunado en esta crítica, aunque diga alguna que otra cosa con la que estoy de acuerdo, como pulcritud visual y asepsia en los diálogos; eso sí, después va y dice eso de híbrido fastuoso y no le das crédito. Bueno, uno no puede coincidir en todo con alguien que en general te gusta y al que lees.

ricard ha dit...

Como ya te dije una vez, yo es que le cogí manía después de ésto. Un abrazo, Javi.

Dulce Gomez ha dit...

A mí me parece una película muy buena e interesante, siempre que la veo me impresiona, la vi el otro día en HBO Go y siempre le descubro cosas nuevas y me sigue poniendo nerviosa, creo que no es de miedo,sólo es rara.

ricard ha dit...

Como bien dices, su principal mérito (que comparte con otras películas de Kubrick) es que se puede ver muchas veces. Bueno, algo de miedo sí da. Un saludo.