dimecres, 20 de gener de 2016

LOS ODIOSOS OCHO


En el seu darrer, vuitè llargmetratge, Quentin Tarantino repeteix en el gènere del western. Però "Los odiosos ocho" és un film menys espectacular que "Django desencadenado", bàsicament perquè té menys personatges (vuit i algun més) i només dos escenaris, una diligència i l'interior d'una cabana, en la qual es refugien els viatgers, atrapats enmig d'una terrible tempesta de neu. Els personatges han anat explicant qui eren i perquè anavan a Red Rock; però no tothom és qui diu ser. El film de Tarantino versa sobre la impostura; el personatge interpretat per Samuel L. Jackson farà de detectiu i descobrirà algunes falses identitats però mai no sabrem si totes les coses que s'expliquen en el film són veritat o només una mentida que els personatges utilitzen en el seu benefici. De fet, més que un western sembla una obra de teatre inspirada en alguna novel·la d'Agatha Christie; però també és un western, amb cops d'humor i una banda sonora esplèndida del gran Ennio Morricone; i la part final, amb un bany de sang com s'ha vist poques vegades en el cinema del director, que ja és dir, apropa el film al gènere del terror gore.

Menys espectacular, doncs, i potser menys agraït que treballs anteriors, però intens i brillant. I molt dur en el seu discurs sobre el racisme i els traumes de la Guerra Civil. Sí, l'acció se situa pocs anys després de la contesa, i segurament a ningú no se li acudiria avui dia fer com els protagonistes del film quan divideixen l'interior de la cabana en dos àmbits, un per als meridionals i l'altre per als nordistes, però això no vol dir -i fets recents ho testimonien- que la fractura hagi desaparegut del tot als Estats Units.

3 comentaris:

David ha dit...

Te copio lo que comenté más o menos por otro blog:

"Fíjate que la peli se puede hasta prestar al chiste fácil: "Los tediosos 167", pero no sería cierto, porque la peli no aburre (excepto un momento que me sobra por muy bien contado que esté). Sí puedes pensar que está más estirada que un chicle, pero el tipo tiene talento y al menos el chicle tiene sabor (un sabor que para algunos es demasiado fuerte; a mí, sin más, pero te aseguro que he probado mejores chicles).

Aquí lo que hacía falta era otra "carnicería", pero bien hecha... No como la de Tarantino en la peli, que acaba resultando exagerada (pero es lo que le va a él y a sus seguidores, claro). Me refiero a la de los hermanos Weinstein con sus tijeras (que parece que se les han quedado romas). Vamos a ver...Si estos tíos cortaron sin problemas a Bertolucci, ¿qué pasa? ¿Que como Tarantino es una especie de hijo para ellos le toleran todos los caprichos?
Porque a esta peli le hace falta tijera a base de bien. ¡Que no hace falta tanto tiempo para contar esta historia! Y si hace falta que sea porque merece la pena, que a mí me parece que no es el caso.
De entrada hay un capítulo que a mí (y hablo por mí) me sobra totalmente. ¿Adivinas cuál?
Hay una cosa que se llama elipsis, y como espectador me puedo imaginar que viendo una mancha de sangre en un sofá y sacándome a los malos en la peli lo que ha pasado. No tienes por qué contármelo... ralentizas y detienes la acción. Es su opción y su estilo, que a veces puede funcionar y hacer gracia, pero a mí se me hace pesado. No es como el flash-back del reloj en Pulp Fiction que nos hace entender la importancia del asunto, ¿de qué narices sirve contarnos que los malos llegan y hacen una escabechina? ¿qué aporta a la historia en sí? Nada. Como toda la sangre al final (pero esto es lo suyo, así que...).
Al contrario que otras de él, dudo que vuelva a verla. Es más, si estoy por verla pensaré "bah! Ponte "Grupo Salvaje" o "Duelo en Alta Sierra" que eso sí son peliculones".

Y poco más tengo que añadir. Sigo pensando más o menos lo mismo. Y el chiste del hijo del general y de Samuel L.Jackson puede tener gracia, pero a mí me saca del western clásico... Podía haber provocado a Bruce Dern de otra manera... pero supongo que queda más "Tarantino" la otra.

Un saludito.

Pedro Rodríguez ha dit...

Durante el dilatadísimo metraje (un error de bulto) tenemos la impresión de que Tarantino es cada año que pasa mejor director de actores, a los que suele tratar con mucho mimo, pero también nos invade la molesta impresión de que esa madurez la ha conseguido a costa de perder frescura y espontaneidad en la planificación de escenas donde confunde clasicismo con encorsetamiento.

Un abrazo.

ricard ha dit...

David: Tu observación sobre "el capítulo que sobra" es muy interesante. Básicamente, llevas toda la razón; no es en modo alguno necesario para entender la historia, si bien aporta información sobre algunos detalles (los caramelos; la presencia del general sudista), no muy relevantes, la verdad. Las cosas como son: El capítulo de marras es un subrayado tarantiniano pensado para complacer a los fans y, en cierto modo, simpático. Enlaza con los saltos cronológicos de otros films del director y aporta guiños tales como los cigarrillos Red Apple o la presencia efervescente de la rubia especialista de "Death Proof"; por otro lado, incluye un gag idiomático muy del gusto del director y guionista y un estallido de violencia que preludia la parte final. Pero la función del capítulo, aparte de ser un adorno autoreferencial, es también, a mi modo de ver, una manera de aportar cierto respiro tras el exceso claustrofóbico a que somete el film tanto a los personajes como al espectador. En mi caso, también observé su irrelevancia narrativa pero, a la vez, me alivió y divirtió bastante. En fin, Tarantino únicamente imita ya a Tarantino y la ralentización temporal al modo de Sergio Leone ya parece más bien una excusa. No puedo objetar gran cosa a alguien que, para bien o para mal, hace el cine que le viene en gana, fiel a sus principios y con notable brillantez en la forma de las imágenes como en la escritura de los diálogos. "Grupo salvaje" es mejor, no cabe duda, pero "Los odiosos ocho" no es en absoluto una mala película y, probablemente, tampoco un mal western.

Pedro: No creo que su estilo sea encorsetado, aunque es verdad que la limitación espacial y temporal que se autoimpone en esta historia limita un tanto las posibilidades visuales de la película, un tanto teatral. Tarantino siempre ha sido un gran director de actores y, sobre todo, sabe escogerlos; fíjate en Bruce Dern, que sin hacer gran cosa aparte de abrir mucho los ojos, resulta totalmente creíble como militar sudista.

Un abrazo a los dos y gracias por aportar vuestras opiniones.